miércoles, 18 de julio de 2012

Vacaciones sin terminar

Hoy hemos vuelto, sí, por fin. Hemos llegado sobre la 1 y mi padre compró un pollo para comer. Parecía domingo. Tenía ganas de volver a casa, al entrar aspiré ese olor típico de mi casa cuando volvemos de viaje, yo lo llamo el olor a "casa nueva", mamá dice que sólo es olor a cerrado. Tampoco hemos estado fuera tanto tiempo, pero se echaba de menos. Esta noche por fin podré dormir en mi cama, en el hotel apenas dormí bien. Y aquí estaba Bob esperándome, al verle me he sentido triste. No debería estar aquí.

Estos días sin poder hablar con él han echo de mí la angustia personificada. Le mandaba mensajes esperando una contestación que nunca llegaba. Todavía no sé que voy a hacer. Hablo con él porque quiero saber si está bien, aunque sé que no lo está, me gustaría poder consolarlo y decirle que todo saldrá bien. Y ni siquiera tiene ganas de verme. Quién me dice a mí sino se ha olvidado ya de mí y piensa ya en el futuro. Que ya quiere encontrar a otra chica de la que enamorarse. Podría decirlo y nos ahorraríamos todo esto. No quiero que me devuekva nada por el echo de mantener en el aire esa posibilidad de vernos. Pero ¿es esto bueno realmente para él? puede que no después de todo. Pero qué diablos, soy una egoísta de mierda.

En Madrid mucho andar, mucho cansancio y mucho calor. Era de esperar. No entiendo porqué en Madrid los churros se comen fríos, ni porqué en los Burguer King las servilletas y pajitas están al lado de la bebida, eso sí, al menos tienen un rellenador de agua (alguien escuchó mis plegarias, sólo falta que lleguen  a Málaga). La gente en general  borde, no suelen saludar y te miran raro. Me aburrí en algunos momentos en los que el cansancio pudo conmigo (y el dolor de talones). Algunas fotos:

















































Pensé mucho en él, eso sí. Me preguntaba como estaría pasando él estos días. Si a veces pensaba en mi o me echaba de menos. Me gusta pensar que es así. Que cuando leía mis mensajes tontos se reía y seguía pensando que soy muy pavita. Está tan guapo cuando sonríe. No sé si le está costando salir adelante y tengo miedo de preguntárselo por si me dice que sí ya que eso significaría más culpabilidad, o por si me dice que no, lo que significaría que realmente no me necesita. No sé que es peor. Ahora mismo existe un debate a muerte entre mi cabeza y mi corazón.

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