lunes, 12 de septiembre de 2011

Nueva etapa

A un paso de una nueva vida. Si todo sale como espero que salga dentro de un mes formaré parte de otro mundo, de otra forma de vida. Aún recuerdo aquellas tardes de invierno decorando el árbol de Navidad en nuestra pequeña casa o el pescado escondido debajo de la silla. Ha pasado tan deprisa. Para que luego digan "ojala fuese mayor". No, ¿cómo que ojala fuera mayor? ¡Si siendo pequeño es como mejor se vive! Estoy pensando en hacerme una vieja avara y maliciosa, llenarme de fortunas materiales, solo para que una noche de invierno mientras duermo en mi cama de matrimonio para mis sola con la ventana cerrada, ésta se abra de golpe y aparezca Jacob Marley para decirme que tres espíritus vendrán a visitarme. Sería la única forma de volver al pasado, ser consciente de mi presente y ver mi futuro. En estos momentos de la vida (yo al menos) echamos la vista atrás y nos ponemos sentimentales. Otra etapa empieza, cerrando la que posiblemente haya sido la más larga. Hace 12 años que comencé a estudiar obligatoriamente, y o tenía 6 años por entones y ahora tengo casi 18. ¿Qué ha pasado? ¿Dónde está mi mochila amarilla de los Teletubbies, mi alfombra de carreteras y mi carrito de la compra? Se han quedado atrás, ya no están. Ahora la vida se vuelve importante, ya no es juego de niños. Lo único que importa es sobrevivir ante una sociedad que está harta de la situación económica de su país pero no termina de rebelarse contra los que lo gobiernan. Nunca me había importado esto y parece que ahora DEBE importarme. Tanto esto como muchas otras cosas que nunca han tenido relevancia en mi pensamiento, de repente me asaltan millones de cosas que para mi carecen de sentido. Crecer y crecer, es lo que toca. Muchos piensan que cuando nos hacemos mayores muchas cosas se nos olvidan, no nos acordamos de lo que era ser pequeño, solo nos centramos en sobrevivir, en sacar adelante nuestra existencia. Pero ¿dónde está todo lo demás? Físicamente podemos ser mayores, psicológicamente también pero humanamente siempre seremos pequeños. Siempre sonreiremos al que nos sonríe, siempre diremos cosas sin importarnos lo que los demás piensen, siempre nos pondremos igual de nerviosos ante la persona a la que te quieres declarar... prometemos no olvidar nunca lo que era ser feliz, aunque nos hagamos mayores y empezemos una nueva etapa. Lo prometo.

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