
No salió como esperaba.
No. Definitivamente no.
Hoy me he acordado de aquellos sábados invernales en tu casa, con la manta hasta la garganta mientras veíamos skins. Cuando todo era conveniencia y yo lloraba. El invierno se acerca con sensaciones diferentes. No sé si cuando lo reviva también se revivirán en mí aquellos momentos. Aquel sentimiento de culpabilidad no tiene motivos para hacerse ver, ya se ha acabado.
Siento que ahora mismo me tengo que comportar como alguien adulta, como alguien que sabe lo que hace y es capaz de solucionar sus problemas pero qué cojones. La verdad es que solo quiero abrazarme a mi mono de peluche, meterme en la cama y que pase el tiempo como si no hubiera un mañana. Ojalá vivieras en mí para entenderlo.
No es que las cosas vayan mal, tampoco es que vayan estupendamente bien pero, es difícil. Duele que no quieras entenderlo, duele que no me mires y me hables mientras me desahogo, duele que cosas que me cuesta expresar y explicar porque me producen dolor sólo sean tonterías para ti.
El sol, los árboles, la luna, el mar.
¿Dónde estabas tú? ¿Por qué no quieres estar aquí? ¿Por qué no me amas por encima de todo? ¿Por qué es tan difícil amarte?
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