Si pudiera cambiar las cosas no dudaría en hacerlo. Volver atrás. Justo en el momento en que nuestros caminos se separaron. ¿Y quién tuvo la culpa? Nadie. Todos la tuvimos. Pero a nadie le importó. Es un paso más, otro camino, otra realidad. Pero yo no lo veía así. Me negaba a aceptarlo y cuando realmente supe que todo había cambiado y que vosotras no ibais a hacer nada para remediarlo, me rendí. Me rendí. No puedo luchar sola, no puedo forzar una máquina que se niega a seguir funcionando.
Qué coño, pues claro que os echo de menos. No sé qué pasó. Y ahora esto. Intentar aparentar que todo va bien, que las cosas son como tienen que ser. Pero muy mal. ¿Dónde estáis?
A veces tengo que entrar donde sí estáis conmigo. En mi cabeza, en mi corazón, aún estáis aquí. Lo que daría por vivir lo que muchos tienen y no aprecian, mientras yo os busco perdida y desesperadamente.
Pero a quién vamos a engañar. Tomasteis un camino diferente, ¿por qué me dejasteis atrás? yo confiaba en vosotras, sé que erais de verdad. O quizá no. Ahora ya no sé que pensar. Hago cosas que en realidad no estoy del todo segura si quiero hacer.
Los días pasan tan deprisa. Una semana tras otra y cada una vive su vida perfecta al lado de esas personas que dicen llamarse amigos. Yo lo soy. Al menos un día lo fui. Pero por muy falsos que sean los parasiempre y aunque la realidad sea evidente, nadie es capaz de dar un paso definitivo. Es imposible. El miedo está constantemente detrás de ti. A nadie le gusta sentirse solo. Y digo sentirse, porque estarlo, lo estamos todos.
Un día te das cuenta de que no puedes confiar en nadie. Que solo tú mismo eres lo que realmente importa. Todavía no he vivido ese día.
Quisiera que todo fuese muy diferente, pero ¿quién no ha intentado alguna vez cambiar el mundo sin conseguirlo?
Hay momentos en los que, hagas lo que hagas, siempre sales perdiendo.
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