Ya se me ha pasado. Sí. Estoy mejor. Estos cambios de humor repentinos no me vienen nada bien en estos momentos, y más cuando queda una semana para los exámenes de septiembre. Pero cómo podría tomarlo. ¿Cómo? Me sienta como un tiro. Comprendo que quieras estar solo, pero tú no comprendes que yo quiero estar contigo, que te necesito. Me pongo en tu lugar. Quiero a esa chica, pero supongo que tengo otras cosas que me gustaría hacer que estar con ella en este momento. Un día tras o otro. Pero yo que voy a decir. Nada, no quiero ser tachada de egoísta y de pensar sólo en mi misma. Por eso guardo silencio y esperanza. Lo guardo por no estrellarlo de una vez por todas contra la pared y romperlo en muchos cachitos pequeñitos y que mi madre viniese a quejarse y a decirme que coja la escoba y el recogedor. En estos momentos del mes, todo lo que diga está obviamente bastante influido por mi estado, que hasta yo misma me doy cuenta, y no es casualidad que es justo en estos momentos cuando reflexiono más sobre las cosas. Hay cierta resignación en mi, 9 meses y 18 días después las cosas han cambiado menos de lo que esperaba. Siento que no avanzo, que no avanzas. Las cosas no pueden ser forzadas. Quizá no soy la mujer de tu vida, por eso simplemente no me amas. El mundo es muy grande y hay mucha gente como para conocer a la persona correcta. Podemos seguir hasta que te canses, y yo de mientras podría ir haciéndome a la idea. A lo mejor tú tampoco eres el hombre de vida. No lo sé. He sido yo misma, me he equivocado cientos de veces, he llorado (e incumplido lo que me prometí a mi misma...) he reído y la he liado parda. Pero las cosas siguen exactamente igual, aunque con algunos te quieros de por medio. Si a todo esto le sumamos mi inestabilidad emocional que tanto te hace rabiar obtenemos una mezcla de... ¿dudas? Si que estoy dudando, ya no sé lo que quiero. Haces que mi vida sea un completo desorden de sentimientos que se acumulan y me hacen sentir extraña. A lo mejor no estoy preparada para enamorarme, no estoy preparada para oír un "NO", ni para aprender que no siempre el amor es correspondido. No sé como puedes hacerte creer a ti mismo que dos personas no tienen porqué sentir lo mismo el uno hacia el otro porque en mi mundo no es así. Tiene que haber unión en todos los sentidos por parte de los dos. Y no, no es una sugerencia. ¡No pienso nada más que en mi! Soy tan tonta que estoy siempre cuándo me necesitas. Que jamás te digo que no. Que te seguiría hasta el fin del mundo si hiciese falta. Pero tú no. Si yo fuese un zombie, me matarías sin piedad. Te quieres más a ti mismo de lo que afirmas quererme, al contrario que yo. Lo peor es que no te lo crees. Y no me crees cuando te digo que la distancia es el olvido no me crees, cuando te digo que en el olvido estoy contigo aunque no estés. Y cada día y cada hora pienso en ti y no lo ves. Si un día llego a casa y no estás, me meteré en la cama sin cenar, abrazando al almohada, velando porque a donde quiera que hayas ido estés bien, cerrando los ojos sin dormir, esperándote. Pasan las horas en el reloj, estará con sus amigos, se lo estará pasando bien, volverá dentro de poco. Pero no llegaste y de puro cansancio, caí en las redes de la peor de las pesadillas, un mundo sin ti.
miércoles, 24 de agosto de 2011
No me crees
Ya se me ha pasado. Sí. Estoy mejor. Estos cambios de humor repentinos no me vienen nada bien en estos momentos, y más cuando queda una semana para los exámenes de septiembre. Pero cómo podría tomarlo. ¿Cómo? Me sienta como un tiro. Comprendo que quieras estar solo, pero tú no comprendes que yo quiero estar contigo, que te necesito. Me pongo en tu lugar. Quiero a esa chica, pero supongo que tengo otras cosas que me gustaría hacer que estar con ella en este momento. Un día tras o otro. Pero yo que voy a decir. Nada, no quiero ser tachada de egoísta y de pensar sólo en mi misma. Por eso guardo silencio y esperanza. Lo guardo por no estrellarlo de una vez por todas contra la pared y romperlo en muchos cachitos pequeñitos y que mi madre viniese a quejarse y a decirme que coja la escoba y el recogedor. En estos momentos del mes, todo lo que diga está obviamente bastante influido por mi estado, que hasta yo misma me doy cuenta, y no es casualidad que es justo en estos momentos cuando reflexiono más sobre las cosas. Hay cierta resignación en mi, 9 meses y 18 días después las cosas han cambiado menos de lo que esperaba. Siento que no avanzo, que no avanzas. Las cosas no pueden ser forzadas. Quizá no soy la mujer de tu vida, por eso simplemente no me amas. El mundo es muy grande y hay mucha gente como para conocer a la persona correcta. Podemos seguir hasta que te canses, y yo de mientras podría ir haciéndome a la idea. A lo mejor tú tampoco eres el hombre de vida. No lo sé. He sido yo misma, me he equivocado cientos de veces, he llorado (e incumplido lo que me prometí a mi misma...) he reído y la he liado parda. Pero las cosas siguen exactamente igual, aunque con algunos te quieros de por medio. Si a todo esto le sumamos mi inestabilidad emocional que tanto te hace rabiar obtenemos una mezcla de... ¿dudas? Si que estoy dudando, ya no sé lo que quiero. Haces que mi vida sea un completo desorden de sentimientos que se acumulan y me hacen sentir extraña. A lo mejor no estoy preparada para enamorarme, no estoy preparada para oír un "NO", ni para aprender que no siempre el amor es correspondido. No sé como puedes hacerte creer a ti mismo que dos personas no tienen porqué sentir lo mismo el uno hacia el otro porque en mi mundo no es así. Tiene que haber unión en todos los sentidos por parte de los dos. Y no, no es una sugerencia. ¡No pienso nada más que en mi! Soy tan tonta que estoy siempre cuándo me necesitas. Que jamás te digo que no. Que te seguiría hasta el fin del mundo si hiciese falta. Pero tú no. Si yo fuese un zombie, me matarías sin piedad. Te quieres más a ti mismo de lo que afirmas quererme, al contrario que yo. Lo peor es que no te lo crees. Y no me crees cuando te digo que la distancia es el olvido no me crees, cuando te digo que en el olvido estoy contigo aunque no estés. Y cada día y cada hora pienso en ti y no lo ves. Si un día llego a casa y no estás, me meteré en la cama sin cenar, abrazando al almohada, velando porque a donde quiera que hayas ido estés bien, cerrando los ojos sin dormir, esperándote. Pasan las horas en el reloj, estará con sus amigos, se lo estará pasando bien, volverá dentro de poco. Pero no llegaste y de puro cansancio, caí en las redes de la peor de las pesadillas, un mundo sin ti.
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