Hoy hace dos años y medio que nos conocimos.
[...]
Y allí estaba yo, muerta de sueño, como cualquier otra mañana en el autobús. Me había acostado sobre las dos de la mañana hablando con una amiga aún sabiendo que me tenía que levantar a las siete. Era consciente de la fecha. 6 de mayo. Intenté que el dolor al mirar el reloj y ver que ya había llegado el día dejase de taladrarme. Bendita inocencia.
No tuve que correr. Últimamente no llego tarde a coger el autobús, de hecho, cuando llega, yo ya estoy en la parada esperándolo. Desde mi casa parecía que hacía frío, error por mi parte, hacía un calor horroroso. Me tuve que quitar la sudadera. Me senté en esos asientos individuales pasada la mitad del autobús. El de esta mañana era de lado (no me gustan...) y no de frente. Antes solía sentarme en los primeros asientos al llegar al fondo del autobús para tener cerca el botón de parada, pero siempre tenía que dejar pasar a gente para que se sentaran a mi lado. Escogí este sitio para que nadie me molestara. Sonaba Supersubmarina en mi walkman. Estamos todos viciados a este grupo últimamente. No podía mirar por la ventana como de costumbre así que saqué el móvil, guardé el bonobús y miré el whatsapp. Nada interesante. El autobús aún no había arrancado. Trasteé un poco las pocas fotos que tenía. Desde que a mi móvil le dio por no reconocer la tarjeta de memoria mis fotos se reducían a lo que se mandaba por La Hermandá.
Entonces la vi. Aquella foto. No sé exactamente de cuándo era, pero si reciente. Te pusiste la camiseta que te regalé. Esa camiseta con una foto mía que te parecía graciosa. Esa camiseta en cuya esquina izquierda decía "GORDI". Esa camiseta, que junto a una caja llena de cosas, te regalé en nuestro aniversario. Pero no estabas solo, Zarpitas estaba contigo. Sé que querías intentar que saliera bien la foto cogiéndole en brazos, aunque seguramente se estaba revolviendo cuando la hiciste. Ese gatito gordo al que le brillaban los ojos y que aún estando panza arriba me parecía siempre mono. Pero al ver la foto, me acordé de la frase que venía con ella: "¿Cuándo va a volver Bob y mamá a casa? Las hecho mucho de menos". No puedo escribir esto sin llorar, al igual que aquel día. No sé si ha sido casualidad que haya visto hoy esa foto. Tampoco sé si estás lágrimas son de dolor, de alegría, de extrañeza...
...lo único que sé, es que no pueden parar.
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