domingo, 26 de mayo de 2013

Microrrelato

Bueno, pues aquí está, después de mucha espera... no, en realidad no tanta. El microrrelato para historia del arte. Voilá:



No me daba ninguna lástima, es más, él se lo había buscado. Ahora todo el mundo podría ver cómo pagaba por sus delitos. La calle estaba poblada de campesinos y gente del pueblo que con curiosidad y morbo anhelaban verle morir. Sería todo un espectáculo. Estaba bastante lejos, aún así pude ver su cara casi como si lo tuviera delante. Y pensar que un día le quise... quién lo diría. La gente empezó a gritar su nombre, deseaban verle suplicando por su vida, verle llorar y sufrir. Sonreí. Nos arrebató todo lo que más queríamos y ahora el pueblo le quitaría lo que más feliz le hacía: vivir. Aún así no parecía tener miedo, siempre fue un hombre muy orgulloso. Miró al infinito, recitó cierta oración y metió su cuello en la horca. Apreté fuertemente  mis manos contra el marco de la ventana esperando con un nerviosismo incandescente. Se hizo el silencio, unos cuervos salieron volando al sonar la palanca del patíbulo y la muchedumbre se fue dispersando satisfecha, feliz y eufórica. La venganza que todos ansiábamos había sido consumada.


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