martes, 21 de mayo de 2013

Again.

Cuando nada más existe, te das cuenta de que es real.

Yo también he llorado horas y horas. He sentido la desesperación y el dolor. No sabía por qué seguía levantándome por las mañanas. He notado su ausencia como si me faltara vivir, como si hubiese nacido sin corazón, como si no fuera humana. Sólo podía dormir porque sabía que le vería en mis sueños y que sería la única manera de poder estar con él. He conocido la soledad, el vacío. He querido ver la luz varias veces. He notado el odio sobre mi espalda, la crueldad me ha mirado de frente y las risas se convertían en cuchillos. Si no hubiese aguantado, ahora no estaría aquí.

Lo que no me mató, me hizo más fuerte. Y eso me ha ayudado a darme cuenta que uno nace solo y en esta vida NADIE puede hacer nada por ti. Estamos solos y moriremos solos. Hay que aprender que no siempre habrá una mano a la que agarrarse, que las cosas suceden por alguna razón. No eres el único en el mundo. Nunca dejes que nadie te diga lo que tienes hacer o decir. Todos lo hemos pasado mal, algunos más que otros y no por eso se ha acabado el mundo. Puedes tener el apoyo que necesites pero nadie puede ayudarte sino tú mismo. Tú te has caído, tú te levantas. Las palabras se las lleva el viento, lo que importan son los actos. Aún te queda mucho por aprender. No sabes nada.

El dolor, el miedo, el sufrimiento. Sólo viviéndolo te haces una idea de cómo controlarlo. Cuando conoces esa sensación dejas de buscar una solución. Sabes que no se irá así que simplemente aguantas. Esto te hace aprender, madurar, hacerte más fuerte. Y sobre todo a darte cuenta de que es parte de la vida. Y sabes que habrá momentos mucho peores y aún así sigues adelante. Nunca hay que rendirse ante nada. Yo no lo he hecho y tú tampoco deberías hacerlo. Y la humildad no es ninguna etiqueta que puedas colgarte ya que eso no puede elegirse. Estás aquí y eres como eres, no intentes ser alguien diferente, no dejes que nadie te cambie. Tienes que aprender, pero muchísimo, sobre la vida. Y nadie aprende sino sufre, nadie aprende si no ha conocido tanto lo bueno como lo malo. 

Nadie te ha dicho que no llores. Nadie te está diciendo que no sufras. Lo único que te pido es que sirva para algo. Que si lloras, gritas, sufras, sea por alguna razón justificada. Te dije que fueras egoísta contigo mismo, no con los demás. Y hoy has sido muy egoísta. Supongo que tenías que hacerlo para darte cuenta de que es una auténtica gilipollez. Que nadie con lo que te diga o haga va a hacerte cambiar de opinión, nadie va a hacer que desaparezca. Solo tú. Y no depende que yo esté ahí. Puede ayudar, pero no influye. Nosotros sabemos qué se siente, por eso mismo no se lo deseamos a nadie. Por eso preferimos llorar en silencio. Porque es algo que nadie puede entender, excepto tú mismo.

Piénsalo.

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