jueves, 18 de julio de 2013

Día 51 ~ 3º día en Florencia

Está lloviendo, así por la cara. Unos cuarenta grados hacían esta mañana en la calle y ahora se pone a llover. Lluvia florentina. Ag, no, eso me acaba de recordar al presidente de cierto equipo que tss...

Hoy hemos hecho poco, ayer nos reventamos y hoy tocaba más tranquileo. De compritas, hemos ido a la basílica de Santa María Novella y la mejor, la basílica de la Santa Cruz donde están enterrados Miguel Ángel, Ghiberti, Dante o Galieo Galilei (el mierda). Después hemos ido a un sitio caca a comer donde ni había wifi ni había ná, aunque las pizzas estaban buenas y eran bastante grandes. Ah sí, un tres en Arte, más de lo esperado al final... já.

Yo lo tenía claro, después de comer DIRECTAMENTE AL HOTEL y de allí no salgo. Y aquí estoy, que acabo de terminar de plancharme el pelo y asomarme a la ventana y ver QUE ESTÁ LLOVIENDO. También me duele el pie izquierdo, supongo que de andar.

Después de leer esa maravillosa entrada que me has escrito y estar un ratazo sonriendo cuál enferma me toca a mí, que estabas deseando leerme... Yo no puedo copiarte conversaciones bonitas y cuquis que hemos tenido, primero porque estoy en Florencia y segundo porque NO TENGO MÓVIL, ya me entiendes. Me ha emocionado mucho leer esas cosas. ¿Tanta ilusión te hacía conocerme? Osea, el hecho de que habláramos, que yo te dijera de quedar... es que leo esas cosas y me pongo a pensar que realmente no se te notaba TAN interesado aquellas veces, excepto por cómo hablábamos por whatsapp. Hemos hablado de esto mil veces y no me cansaré de hacerlo. Me gustó tu descripción del "making of" de nuestra relación... lo clavaste. No hace falta que te recuerde lo nerviosa y lo tímida que estaba. Podría decirse que fue la primera cita de mi vida. Yo iba en el tren e iba mirando en la pantalla como pasaban las estaciones. Cuando iba por Carvajal estaba aterrorizada, cuanto más me acercaba a Fuengirola más nervios tenía. Recuerdo que me bajé del tren, me paré un momento antes de subir las escaleras mecánicas y respiré muy profundamente para intentar calmarme. Me latía el corazón a mil por hora. Mientras subía las escaleras más "empeoraba" la cosa, pensaba que me iba a quedar totalmente en blanco y que iba a hacer el ridículo. Cuando te vi y te abracé me temblaba todo, supongo que no te diste cuenta, pero yo no quería que se acabara. Te olí, sí ¿qué pasa? te olí y fue oggg, madre mía cómo olías de bien. Hablaste y ogggg otro microinfarto al escuchar esa voz tan perfecta que a día de hoy sigo adorando como aquel día. Recuerdo estos momentos porque para mí están ya practicamente grabados en mi memoria y el día que le contemos a nuestros hijos cómo nos conocimos, les diremos que fue una auténtica historia de amor provocada por un flechazo. De la noche a la mañana. Pero qué porras estamos aquí para hablar DE LO MUCHO QUE TE ECHO DE MENOS y de lo mal que estoy aquí solita sin ti. Hoy te he visto con esa camisa blanca que no te había visto puesta... y estabas ¡tan bonito! Y tu sonrisa perfecta. ESTOY MUY DESESPERADA. No sé ya qué hacer para relajarme. Pienso en ti a todas horas, constantemente... creo que cuando te abrace te voy a romper los huesos de lo fuerte que te voy a agarrar. Eres todo cuanto necesito. La razón de mi existencia y mi felicidad. Eres como el David para Miguel Ángel. Una auténtica obra de arte. MÍA, todo hay que decirlo. ¿Me estoy excediendo? No sé ni cuánto llevo escrito ya, me pongo y no hay quién me pare...

Que eres mi sol y mis estrellas, luna de mi vida, que te quiero con locura y estoy deseando tenerte cerca. Mi pequeño, mi amor, mi vida, mi niño, mi cielo, mi corazón!!!!! Ya quedan sólo 4 días.

Pdta: La relación va viento en popa, aún así sigo echándole de menos.

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