─Nos queda una posibilidad.
─La venganza no os devolverá a vuestro padre señorita Swann y no es algo por lo que esté dispuesto a morir.
─Tenéis razón. ¿Por qué causa deberíamos morir? Escuchadme todos, ¡escuchad! Nuestros hermanos siguen atentos a lo que hagamos, esperan que la Perla Negra los guíe y ¿qué van a ver? ¿unas ratas asustadas en un navío desvencijado? ¡no! No, van a ver a hombres libres y ¡la libertad! Y lo que va a ver el enemigo son los fogonazos de nuestros cañones, va a oír el sonido de nuestros aceros y muy pronto sabrá de lo que somos capaces. Con el sudor de nuestra frente, la fuerza de nuestros hombros...¡y nuestros corazones! Caballeros, izad la bandera.
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