lunes, 28 de febrero de 2011

Fer: Otro gol de caicedo. No rebentara ya :@
Nuria: Ya lo he visto. Va ganando el Racing, ole de verdad.
Fer: Que va con el racing :O.
Nuria: Que tiene que perder el Villarreal que eso es bueno para el Valencia.
Fer: Que marque Kennedy.
Nuria: Que gane el Racing.
Fer: ¿Qué se cuenta Marta? :$
Nuria: Se ha ido. Había quedado con sus amigas.
Fer: Qué mona.
Nuria: xD.
Fer: Ahora estoy atontado de haberme quedado dormido :( No tengo ningunas ganas de ir...
Nuria: Yo voy a dar una vuelta.
Fer: ?¿
Nuria: Me aburro mucho.
Fer: ¿y vas a pasar por el parque del oeste?
Nuria: Está un poco lejos.
Fer: :0.
Nuria: Necesito aire.
Fer: Ten cuidado con los violadores :c
Nuria: Patada en los huevos (Y) Tendré cuidadillo.
Fer: xD (K).
Nuria: ¿Has soñado algo?
Fer: No, si no he dormido mucho.
Nuria: Ammm, ¿querrás que marque Llorente? (...) Va a ganar el Valencia.
Fer: Claro. Que estaba en el servicio. Me visto y me voy que llego tarde.
Nuria: ¿Qué vas a ponerte?
Fer: Llorente y Mata (Y).
Nuria: Responde ¬¬
Fer: La chaquetilla del chándal.
Nuria: ¿Hace frío?
Fer: No sé.
Nuria: Juega bien.
Fer: Hoy no me pongo doble pantalón.
Nuria: xD.
Fer: Se intentará. Adiós enana (K). Ten cuidado.
Nuria: Adiós chulito(K). Te quiero(L).

Los dos sabíamos que yo no iba a dar "una vuelta" y que tenía un sitio fijado mucho antes de empezar a hablar. Cojí las llaves y me las metí en el bolsillo negro de mi pantalón. No quería llamar la atención. Mi chaqueta negra de cuero me camuflaria en la noche, aunque la camiseta nueva que me acaba de comprar resaltaba si la llevaba abierta. Me gustaba mucho esa camiseta, precisamente por eso la compré. Era rosa, solo rosa, muy simple. Pero era bonita, de verano, así que encima llevaba una chaqueta blanca y de nuevo encima mi chaqueta de cuero negra. Me coloqué los cascos e intentando no hacer ruido salí por la puerta. No es que no quisiera que nadie me oyese, pero no me apetecía darle explicaciones a mi padre además de que mi madre ya estaba enterada de mi propósito. Seguí el camino indicado, siempre por los sitios con más luz y fijandome en la gente que pasaba a mi lado. Mi música y yo. Pasé por uno de esos carteles altos con información cerca de mi antiguo colegio. Las 20:25. El fútbol ya había empezado pero yo no tenía prisa... había pensado en acercarme, verle e irme. Sin más. Llegué al parque del oeste y me asomé por unas rejas por las que se podían ver las dos pistas de fútbol. Descarté la más lejana porque los niños eran demasiado pequeños y no tenían pinta de tener más de 17 años. Me centré en la otra. Los chicos eran más grandes. Algunos llevaban camisetas de fútbol y jugaban como niños con un balón de fútbol. Le busqué con la mirada. Solo podía ser él. Camiseta blanca de mangas cortas y pantalones cortos oscuros. Las típicas zapatillas de hacer deporte de chicos. Pero no le reconocí por eso. Nunca lo había visto vestido así. Di la vuelta y subí por unas escaleras que llegaban a una especie de mirador. Estaba todo muy oscuro y había un árbol enorme en mitad del paso. Aun así se veía bien. Fijé mi mirada en los demás chicos por si podría reconocer a alguno de sus amigos o por si simplemente me había equivocado de chico. Pero era clarísimo quien era. En cuanto se paró el juego un momento, se tocó el pelo como sólo él se lo toca. Era él. Bajé y pensé: "Ya está, ya lo has visto". Pero no iba irme sin decir hola ahora ¿no? y menos después del camino hasta allí. Pasé cerca de la otra pista de fútbol en la que los otros niños aun seguían jugando. Seguí recto para no llamar mucho la atención y tiré por un pequeño camino de tierra separado por los jardínes de hierba. Estaba oscuro. Me decidí a sentarme en uno de esos aparatos para que la gente mayor haga ejercicio. De esos que te encuentras cuando menos te lo esperas en los sitios más inoportunos. Ese me vino de perlas. La distancia era la suficientemente produnte para seguir observando. Entonces, uno de los chicos golpeó el balón demasiado fuerte que salió disparado hacia donde yo me encontraba. Pasó despacio a unos metros de mí asi que me levanté y me dispuse a pasarsela a aquel chico de camiseta blanca que corría a buscarla. Se paró y esperó que yo reaccionara. Tenía mi pie sobre el balón al haberlo detenido y de una pequeña patada le di el impulso suficiente para que llegara hasta él. Él lo tocó y lo golpeó hacia la pista. Se acercó a mí y me besó. "¿Qué haces aquí?", "Pues, dando una vuelta". Me sonrió. Parecia como si el destino hubiera querido que yo recogiera la pelota y se la hubiera pasado justamente a él. "¿Vas a quedarte hasta que acabe?", "Claro". Volvió con sus amigos y el partido continuó. Él dice que jugaron fatal. Perdieron y aun así, en una de sus labores de portero, paró un penalti pero no consiguieron ganar. Me gustó bastante verle, me sentí bastante orgullosa de estar con él. Me encantaba ver sus movimientos, sus gestos, sus discusiones... ¡estaba tan mono! después de todo valió la pena venir. Jamás olvidaré el momento en que se quedó delante mía y yo le pasé el balón. Fue como en las películas más bonitas. El Valencia, remontó un 1-0 en contra con goles de Mata y Jonas, el nuevo. Fue un tarde perfecta, con la persona perfecta y en el sitio perfecto.

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