jueves, 10 de febrero de 2011
Mi mundo
No escribo por escribir... escribo porque es (casi) la única manera de sacar todo lo que me guardo durante las horas que estoy despierta. Me lo guardo, porque antes de que me de tiempo a reaccionar, ya se me ha olvidado el motivo para hablar, así que normalmente me callo. Me gusta estar callada. Sentir el silencio en el ambiente o provocar el tuyo propio hace que en momentos de pesadez y desgana haya una razón para no cerrar los ojos. Como tu mente se desplaza y atraviesa lugares a millones de kilométros sin moverse de la habitación. Pensar en lo olvidado. Recordar lo inrecordable. Volar. ¿Como sobrevivir en este sitio al que llaman mundo, lleno de todo menos de vida, sin estar antes en ese sitio donde nadie puede molestarte? No me planteo dejar de soñar. En serio, no estaba en mis planes cuando llegue aquí. No sabía que podía irme a ese lugar y ver todo lo que no puedo ver en este mundo, y ahora que lo sé resulta cada vez más difícil salir de allí. Una acaba acostumbrandose a la perfección. La realidad cada vez se ve menos clara estando allí y llego a dejar de ser consciente en algún momento. Pero es un sitio donde no puedo quedarme, no porque no quiera, sino porque es imposible. Siempre hay algo, una voz, un sonido, un olor, una sensación... que hace que desaparezca. Lo difícil que resulta entrar y lo fácil que es salir. Aunque la crueldad que merodea sin parar a nuestro alrdedor se vuelve intensamente más fuerte provocando a la vez una sensación de vacío. Es el lado malo de la felicidad eterna. Entonces pensé que quizá esos dos mundos paralelos separados por alguna extraña razón que hasta ahora desconozco podrían estar unidos si mi sentido común quisiera. Pero obviamente se está mucho mejor allí y como ya he dicho antes, no pienso renunciar a soñar. No tendría sentido que mi alma permaneciera dentro de mi ser si no existiera ese mundo. Mi mundo. Sin nada infeliz, pero al alcance de muy pocos. Nadie me puede acompañar allí, porque ya están todos. Creados a mi manera. Así que solo puedo seguir viviendo esta vida como una vida más, sin que nadie sepa de la existencia de mi mundo, y através de los ojos que me ha dado ella. Es la hora de irse. Te recordaré en cada nota de acordeón, te vere allí.
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