jueves, 10 de febrero de 2011
Sin más
Le conocí sin más, como él que conoce a un desconocido en una calle oscura un sábado de madrugada, pues igual. Supongo que tendría mis motivos, aunque ahora no los recuerde. Mis palabras no eran no eran verdaderas ni falsas, solo eran palabras, palabras que se irían con él al cerrar la puerta y que jamás volvería a escuchar. Me gustaría saber que hacía yo cuando no le conocía. Cómo me divertia, con quién, cuando y por qué. Parece como si la vida hubiera empezado aquella tarde de sábado a las 7 y qué todos los demás días y momentos hubieran quedado sepultados en alguna caja en el fondo de mi subconsciente y que sólo podría sacar en caso de emergencia. A partir de ese momento la mayoría de las cosas que me parecían "importantes" dejaron de serlo, no se si era lo que yo quería, tampoco lo sé ahora, pero hay cosas que no se pueden elegir. Hay lugares, fechas, situaciones que pasan delante de nuestros ojos como trenes sin dirección y que en un mismo instante no somos conscientes de lo que pueden llegar a acarrear. Él llegó, siempre llegan. Lo malo, que puede que se vaya como vino, sin más.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario